Pobres de Espíritu

 

La humildad permite a los católicos a vivir los misterios de la fe, y las experiencias en general, les proporcionan el crecimiento espiritual. El Espíritu Santo derrama sus dones sobre les pobres de espíritu en la práctica de la Fe. Les arrogantes freqcuentemente se burlan de la fe, y muchos poderosos piensan que les creyentes son estúpidos, despreciables y patéticos.

“En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.” (Mateo 11:25,26)

En general, les altivos buscan el placer, el poder y la riqueza en esta vida temporal, frágil y transitoria, mientras que les creyentes buscan la Gracia, el crecimiento espiritual y el reino de Dios. El Sufrimiento y la alegría de vivir en la gracia de Dios son a menudo mal entendidos por les arrogantes, mientras que les pobres de espíritu comprenden el sufrimiento redentor y el desprecio de les soberbios.

Les humildes viven en este mundo pero no son de este mundo!

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:3)

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