La Indulgencia Plenaria

 

La indulgencia es una manera de reducir la cantidad de castigo que uno tiene de sufrir por sus pecados. La indulgencia puede reducir una o ambas de la Penitencia requerida después de un pecado es perdonado, o el tiempo en el Purgatorio. El pecador debe seguir ciertos requisitos para recibir la indulgencia. Consulte el artículo Jubileo de la Misericordia para una instancia de requisitos. El Jubileo de la Misericordia es una Indulgencia Plenaria que puede borrar el castigo total de los pecados cometidos hasta la indulgencia, mientras que una indulgencia parcial sólo reduce el castigo.

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya borrados en cuanto a la culpa, que el fiel cristiano, debidamente dispuesto y cumpliendo unas ciertas y determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos.” (Artículo 1 del Manual de Indulgencias)

Particularmente importante es la indulgencia plenaria que un sacerdote imparte cuando administra los sacramentos a una persona en peligro de vida; si no hay sacerdote disponible, la Iglesia concede la indulgencia plenaria a cualquier cristiano correctamente dispuesto en el momento de la muerte. Consulte el artículo Unción de los Enfermos.

Una indulgencia plenaria es normalmente permitida a los devotos que asisten a la primera misa de un sacerdote recién ordenado. Esto no es lo mismo que cualquier indulgencia concedida por asistir a la misa de ordenación, ya que el obispo ordenante es el celebrante principal.

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