Nuestra Senõra de Akita

 

El tercer mensaje de Nuestra Señora de Akita el 13 de Octubre de 1973:

“Mi querida hija, escucha bien lo que tengo que decirte. Tu informarás a tu superior.” Después de un corto silencio:

“Como te dijo, si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les  quedarán serán el rosario y la señal dejada por mi Hijo. Cada día recita las oraciones del rosario. Con el rosario, reza por el Papa, los obispos y los sacerdotes.”

“La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros… iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor.”

“El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. Pensar en la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y gravedad, no habrá ya perdón para ellos.”

“Con valentía, habla con tu superior. El sabrá dar a cada uno valor para rezar y lograr obras de reparación.”

“Es el obispo Ito quien dirige vuestra comunidad.”

“¿Todavía tienes algo que preguntar? Hoy es la última vez que yo te hablaré con voz viva. Desde ahora en adelante obedecerás al que se te envía y a tu superior. “Reza mucho las oraciones del Rosario. Solo yo puedo todavía salvarles de las calamidades que se acercan. Aquellos que ponen su confianza en mí se salvarán.”

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Obispo John Ito, el 22 de abril de 1984, después de ocho años de investigación de las apariciones de Akita y previa consulta con la Santa Sede aprobó los mensajes de Nuestra Señora de Akita. Y autorizó, a lo largo de toda su diócesis, la veneración de la Santa Madre de Akita. Un expediente fue entregado al cardenal Ratzinger en el Vaticano que, después de estudiar por sí mismo, reafirmó que los eventos fueron creíbles, fiables y dignos de crédito por todos los católicos. Howard Dee, ex embajador de Filipinas en el Vaticano, dijo en una entrevista de 1998 con la revista Inside the Vatican: “Obispo Ito estaba seguro de Akita era una extensión de Fátima, y el cardenal Ratzinger confirmó personalmente para mí que estos dos mensajes, de Fátima y Akita son esencialmente los mismos.” Parte del mensaje de Akita dice lo siguiente: “la obra del demonio se infiltrará incluso en la Iglesia de tal manera que uno verá cardenales oponiéndose a cardenales, obispos contra obispos.”

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